domingo, 14 de marzo de 2010

Métodos de trabajo (2): Herramientas y area de trabajo

Hola a todos!
Sigo enfrascado con el primer proyecto de Letrablanka, que ya tiene título. Se llamará superbarna y si todo va bien aparecerá en el primer salón del cómic de Barcelona y en librerias especializadas de cómic. Tratará de historias de humor sobre superheroes en Barcelona y costará aproximadamente 6,70. Ya concretaremos.

Pero ahora vamos a centrarnos en la segunda y última parte de la entrada referida a métodos de trabajo. La última vez hablé del estilo. De como cada uno tenemos un estilo distinto dependiendo del estilo de cómic al que nos quedamos dedicar. Como a mi me encanta todo tipo de cómic, no tengo un estilo concreto. Paso del cómic de humor tipicamente español a tener referencias europeas al manga. Parece una virtud, pero a la hora de la verdad es una faena para según que ocasiones porque no acaba de permitir definirme como artista.

Pero si vosotros sois de los que tenéis claro cual es vuestro lugar en la comunidad del cómic, probablemente lo tendréis más fácil para escoger las herramientas más cómodas para trabajar (aunque debo añadir que yo mismo, con lo poco definido de mi estilo, últimamente estoy encontrando mi método de trabajo).

Esto son conjeturas mías basadas en mi experiencia personal, así que a nadie se le ocurra tomárselo a rajatabla o a apuntárselo en la chuleta para un examen, pero básicamente, más allá del estilo, considero que lo que hay que tener en cuenta para escoger método (y por lo tanto herramientas y área de trabajo) es lo siguiente:

1) Horario/ritmo de trabajo
2) Soporte de trabajo
3) Herramientas

1) Horario/Ritmo de trabajo

Parece una tontería tener que tenerlo en cuenta, pero es muy importante el horario que cada uno nos impongamos. Eso nos dará un ritmo de trabajo, tanto por la cantidad de trabajo que seamos capaces de sacar diaria o semanalmente, como por costumbre de nuestro propio cerebro a hacer las cosas a una hora determinada más adecuada que otra. Esto es importante sobretodo para gente no profesional o semi-profesional que aún no se dedica de lleno a esto y que llevan varias cosas a la vez (llamadlo "estudios" o "trabajo").

En mi caso por ejemplo, encontré mi ritmo de trabajo dejando la calidad de mis páginas a un nivel medio. Dejándolas acabadas pero si excesivos detalles para poder sentarme en la silla y tener terminada una página antes de levantarme. Ya fueran 2 horas....o 8. También es verdad que antes de hacer esto ya tenía planificada la historia página por página y viñeta por viñeta para no tener que pensar a la hora de ponerme a dibujar. Encontré además mi ritmo en dedicarle unas horas durante el día en algún hueco de no menos de dos horas, y de pegarle un apretón fuerte por la noche desde aproximadamente las 12 hasta las 4 o 4 y algo de la mañana y durmiendo cuatro horas antes de ir a trabajar (recuperando el sueño en una siestecilla de una hora y algo por la tarde). Por extraño que parezca, durmiendo esta cantidad de horas partida de esta manera, me levantaba fresco para ir a trabajar. No estoy diciendo que todo el mundo tenga que hacerlo así. Insisto que es mi experiencia personal y que también va a etapas. Lo suyo es que cuando encontréis un horario y ritmo con el que os encontréis cómodos no lo cambiéis hasta que vuestro horario del día a día o vuestro cuerpo mismo no lo requieran. También es importante que sean los que sean los ratos que se le dedique, que no sean menos de dos horas del tirón. Dos horas es un tiempo un poco justo, porque realmente hasta que pasa la primera media hora uno no está metido de lleno en lo que está haciendo. Aunque insisto que esto depende de cada uno. A lo mejor tu eres de esos autores que en una hora sacan media página y le puedes dedicar tres ratos de una hora al día.

2) Soporte de trabajo

En cuanto al soporte de trabajo....solo hay dos: Papel o digital
Pero ¿que tipo de papel? o ¿que programa digital?
Lo más normal es que primero se haga el trabajo en papel y luego se pase al ordenador para acabar de trabajarlo ahí. Pero no es raro ni malo que hoy en día haya autores que pasen del papel y que mediante Photoshop y una buena tabla gráfica creen sus páginas dibujando directamente en el ordenador.

La verdad es que las ventajas de dibujar directamente en el ordenador son varias. Como moldear tamaños de figuras bien dibujadas pero de tamaños equivocados entre ellas, separar por capas cualquier cosa que no estemos seguros de hacer, rellenar de un plumazo toda una zona de negro....Pero la verdad, a mi personalmente no me convence. Tal vez porque no haya encontrado la tabla gráfica adecuada para mi o por una cuestión de costumbre. Solo tengo un cómic dibujado 100% a ordenador. Lo hice para ganar tiempo, y creo que tardé lo mismo. Aunque el resultado no fue malo y no descarto volverlo a intentar. La verdad es que la ventaja es que cuando ya está la página dibujada....no hay que entintarla, porque directamente ya se hacen una serie de acabados. Podéis ver mi comic hecho en ordenador en mi myspace (www.myspace.com/tonikudo) títulado "Una de boxeo" que apareció en el fanzine Kudo 1.1

A la hora de escoger un papel para dibujar hay que tener en cuenta que el tamaño si importa y con que herramientas piensas pasarlo a tinta.
Si dibujas en grande, en DinA3, te cabrán más detalles en la página y al reducirla para publicarla ganará un montón en calidad. Pero para hacer todos esos detalles y saber llenar la página con gracia hace falta tener muy claros conceptos de diseño de página y distribución de elementos (aun más que dibujando en pequeño) y saber mucho más lo que haces a la hora de dibujar, ya que los fallos se ven más.

No solo eso, hay que tener en cuenta que no podrás escanearlo directamente. Antes tendrás que irte a una copistería a que te hagan una reducción en DinA4 para poder pasarlo por el escaner. Si tienes fotocopiadora en tu casa u oficina o si tu horario/ritmo de trabajo incluye un día semanal para hacer el viaje y hacer las fotocopias de todas las páginas de la semana no hay problema. Pero si eres como yo que cualquier cosa que se salga de tu rutina hay que buscarle hueco tal vez sea mejor que dibujes directamente en pequeño y puedas hacer el escaneado en tu casa en cualquier momento.

Para seleccionar el papel también es importante saber como y con que vamos a entintar la página (por mucho que digan que se puede arreglar con el ordenador no seais vagos: hay que entintar). ¿Entintarás directamente el lápiz? ¿o primero harás una fotocopia en azul no reproducible para entintar sobre el azul que no se verá cuando lo escanees? (eso si consigues una copistería donde sepan hacerte bien una fotocopia en azul no reproducible, que tiene su miga. Yo tengo que desplazarme a Barcelona para ello) ¿entintarás con pincel o con plumilla? ¿tinta china o con rotring? ¿que tipo de tinta?

Para todo ello es mejor que hagáis vuestras propias pruebas utilizando varios instrumentos y papeles y tintas distintos. Durante un tiempo, por miedo a la plumilla y por no poder permitirme fallos de manchones y etc, estuve entintando con rotring. Pero el tiempo no es mi aliado, y cuando me corría prisa hacer el superbarna me dí cuenta de que el trazo del rotring era demasiado lento (además, que el negro del rotring, aunque se pueda arreglar con el ordenador, no es negro-negro) y tienes que repasar la linea varias veces para conseguir el grosor adecuado. En cambio, el de la plumilla si que me permite trabajar a cierta velocidad y finalmente he vuelto a la plumilla. También estuve un tiempo probando varios tipos de tinta. Que si Parker (la probé por mi afición a Spiderman, maldito friki del comic yankee que estoy hecho....) que si pelikan (sin comentarios). Nada. Al final volví a casa como vi viejo bote de tinta Winsor & Newton que ofrece tinta negra-negra (y la típica "Indian Ink" como la que utilizan en la Escola Joso tampoco está mal). En cuanto al miedo a los manchones....la misma experiencia y que ahora trabajo en un papel más pequeño (24 x 32 que yo limito con un recuadro a un 21 x 26,5) han conseguido que durante todo el comic de momento no me han ocurrido grandes desastres (aunque cuando escribo esto aun me quedan por entintar 9 páginas, ya veremos....)

Por último sobre el papel: El tipo de papel va directamente relacionado con lo que lo vayáis a entintar. ¿Lo vas a dibujar a lápiz y a entintar con el ordenador? Con un paquete de folios Dina4 ya tiras. Pero si vas a aplicar tinta directamente hay que seleccionar un papel que sea más bien satinado y poco poroso. Aunque a mi, por pura manía, me gusta que el papel no sea absolutamente satinado al 100%. Pero claro, estáis hablando (leyendo) a un tío que le gusta el olor de los comics coloreados a puntitos como los de marvel de los noventa y que si por mi fuera, lo haría todo a mano (¿que le vamos a hacer? soy un sentimental).
Para no perder la costumbre os cuento que papel elegí yo. Yo compro blocs de la marca DALBE que se llaman Bloc grand art que está hecho especialmente para aplicarle tinta china. Tiene un gramaje de 170, vienen 20 hojas y mide como ya he dicho más arriba 24x32 y cuestan 8,50 cada uno.

Es una opción no especialmente cara, el papel absorbe bien la tinta, es satinado y tiene la rugosidad mínima, la justa para que no me incomode al tacto la satinación del papel. Limito la hoja a 21 x 26,5 para ganar un poco en ancho de página y para no hacer la página tan elegante. Me parece más divertido. Y al fin y al cabo todos empezamos en esto del cómic por pura diversión.

3) Herramientas

Bueno, esto y terminamos (jo, menos mal que os lo he dividido, que sino os moríais aqui leyendo). Todo lo dicho hasta ahora tiene que servir para que escojáis las herramientas que os hagan falta: El papel, el lápiz o portaminas, la goma (siempre Milan de las de siempre. En esto si que soy rotundo. Comprar otra goma es engañarse a uno mismo) la tinta o no, el ordenador y el programa a utilizar, el escaner, los dvds para tenerlos de fondo mientras dibujas...( yo siempre. A veces tardo en ponerme a dibujar buscando una película o serie que ponerme de fondo)
Después todo esto es cuestión que lo utiliceis de la forma más cómoda para vosotros. Yo por ejemplo, para hacer las perspectivas: Cuando estoy haciendo cantidad de páginas a saco no me paro a hacerlas. Hago las páginas lo más deprisa posible imaginando los puntos de fuga y abocetandolas por encima. Y cuando tengo todas las páginas hechas, voy una por una y las pego a la mesa con celo y pego (si hace falta con celo también) post-its por la mesa de dibujo con los puntos de fuga que me hagan falta. Esto lo hago así porque cuando dibujas perspectivas no puedes mover la página porque se mueve el punto de fuga (que la mayor parte de las veces, es necesario que esté fuera de la página) y yo muevo mucho la hoja cuando dibujo.

Cuando entinto, tengo el bote de tinta atravesando un cartón que está pegado a la mesa de dibujo para que no se mueva, y he pegado una hoja en blanco a la mesa para hacer la primera línea de descargar tinta de la plumilla cada vez que la recargo de tinta en el bote. También, cada vez que noto que la plumilla no hace lo que yo quiero, me levanto, voy a la pica a lavarla con agua (que se supone que no se debe hacer porque se oxida, pero como a mi siempre se me rompen antes de que de tiempo a que se oxide....) la seco o dejo que se seque, y a seguir. Aunque a veces me ciego y no lavo la plumilla porque no me doy cuenta hasta que no la he cagado unas cuantas veces, o porque me quedan pocas líneas de la página o viñeta en cuestión y por pura cabezonería de querer acabarlo no me levanto de la silla. Mea culpa.

Bueno, espero que todas estas parrafadas os hayan sido interesantes y de utilidad si os dedicáis a esto del cómic. Son cosas simples pero que a veces por falta de experiencia o perspectiva uno no repara en ellas.

Un saludo....de Toni Kudo....

¡Dadle mucho al lápiz!

domingo, 21 de febrero de 2010

Métodos de trabajo (1): El estilo

Hola a todos ¡perdonad el retraso!
No he escrito nada últimamente porque estoy enfrascado de lleno en el primer proyecto de Letrablanka y eso hace que esté un poco desconectado del mundo del cómic estos días.

Como esta situación todavía se mantiene, voy a aprovechar para hacer unas reflexiones sobre las diferentes formas de trabajar de un autor de cómic y la importancia de escoger un método adaptado a nuestras necesidades. Creo que el que más o el que menos lo encontrará interesante.

En un principio pensé en hablar sobre ello dividiéndolo en temas: El estilo, el ambiente de trabajo y finalmente el método en sí. Pero es que realmente todo va conectado y no se puede separar tan fácilmente. Pero se puede intentar.

Lo primero que debo decir, como bien dice Scott McCloud del que ya os hablé una vez, es que no hay una respuesta "acertada" o "errónea" en cuanto a las decisiones que un autor de cómic toma a lo largo de su camino y de los proyectos que encara. No es una ciencia exacta ni hay ningún secreto de cocina. Solamente decisiones que serán más o menos adecuadas para nosotros ¿como podemos saber si la decisión ha sido bien tomada? Lo mejor que podemos hacer es fijarnos en los resultados de nuestro trabajo. ¿Has tenido pocos quebraderos de cabeza (o los menos posibles) en la elaboración de tu cómic? Felicidades. Probablemente has escogido el método de trabajo más adecuado para ti. Es decir: Uno que te permite que tu trabajo progrese adecuadamente hasta que lo tienes terminado.

Y es que la elección del método de trabajo, empieza por el ESTILO ya no de dibujo, sino de cómic y de historia que pretendamos hacer.

Por un lado tenemos la clase de historia que vayamos a dibujar. A cada tipo de historia, y en especial a cada autor, le va bien un tipo de estilo distinto. No será la misma manera que tendremos de dibujar una historia de humor absurdo, que una historia de superheroes o de misterio. Debo añadir que en este caso, el estilo no se refiere solo al tipo de dibujo (que también). Nos referimos más bien al tipo de viñetas a emplear. Tipos de planos para enfocar las escenas. La necesidad de pausas dramáticas o no....son un montón de cosas que van más allá del simple estilo de dibujo de cada uno.

La verdad es que a lo mejor escucháis decir por ahí que a cada tipo de historia le va mejor un estilo de dibujo diferente. Es probable que haya algo de cierto en eso. Pero también es verdad que las reglas están para romperlas. Y si un autor o autora es ante todo un buen comunicador, yo creo que será capaz de que su estilo se adecue a la historia hasta hacerle legible y darle el toque necesario a la ambientación que requiera. De no ser esto así, no podríamos haber tenido joyas como la comentada en este blog anteriormente "Una posibilidad entre mil" cuyo estilo de dibujo animado infantil contrasta con la dureza de la trama que encaja gracias a una narrativa acertada. Por cierto, dicho cómic estrenará el 19 de marzo su edición en francés en el país vecino de la mano de la editorial Dargaud bajo el nombre de "Une chance sur un million". Enhorabuena por ello.

Continuando con el tema del estilo, hay millones de variaciones. ¿Cumples con las leyes de la anatomía al pie de la letra? ¿O eres de los que la anatomía no es su punto fuerte y la sacrificas a cambio de unas mejores composiciones de página o en pos de un trazo sencillo y agradable a la vista del lector? ¿Utilizas muchas sombras? ¿Es necesario que tu estilo sea depurado y espectacular en cada viñeta o tus lectores destacan tus historias por encima de tu dibujo que sin ser una maravilla cumple con la regla de oro de saber transmitir la historia y es agradable a la vista?

Cada detalle....cada matiz de nuestro estilo de dibujo como autores de cómic hará que escojamos entre una manera de trabajar y otra. Entre unos materiales a utilizar u otros. Y los materiales a su vez condicionarán nuestro área de trabajo y a su distribución.
Como ya he dicho antes, no hay una respuesta buena y una mala. Es cuestión de ir probando y de mimar nuestras necesidades a la hora de trabajar ("¿dibujar un trabajo?" si hijo si, ya hablaremos de ello otro día)

Acabando ya con lo del estilo dejando para la próxima ocasión hablar del resto de matices sobre métodos de trabajo, lo que si que hay que dejar claro es que no existen dos dibujantes iguales. Todos tenemos nuestro lugar. Y no tenemos porque ser todos unos enormes virtuosos que haga que se les caiga la baba con nuestros dibujos a todo el mundo. Recordemos que el cómic trata sobre transimitir y que el dibujo es solo una herramiente más. Por importante que sea.

Todos los que dibujamos tenemos nuestro lugar. Existen los comics de superheroes. Los de género. Los urbanos con historias más realistas. Los chistes de una viñeta. Las colecciones de tiras cómicas. Las novelas gráficas (aún a día de hoy a la espera de una definición concreta para este término que parece que se va perfilando día a día). Las colecciones formato album de aparición cada equis meses....

Logicamente: Cuanto mejor seamos capaces de hacerlo muchisimo mejor, claro está. Pero no todo este tipo de historias requiere de espectacularidd a la hora de dibujar. Creo que mis tres entradas anteriores son buena prueba de ello.
Tuve el placer de referirme a Peter Bagge, Alex Robinson y Scott McCloud como a "los tres grandes". Y sin embargo ninguno de ellos puede oficialmente denominarse "un grande" si nos basáramos exclusivamente en sus diferentes estilos de dibujo.

Cada uno somos diferentes. Y para escoger método de trabajo, primero debemos conocernos a nosotros mismos y a lo que somos capaces de demostrar con la mano que sujeta el lápiz ante una hoja en blanco...

Un saludo...de Toni Kudo...

sábado, 6 de febrero de 2010

Nace Letrablanka Editorial


Desde aqui quiero anunciaros la creación de Letrablanka Editorial.
Aunque a la larga esperamos editar de todo, de momento vamos a centrarnos en hacer comics de factura propia. Si todo va bien nuestros primeros títulos aparecerán en el salón del comic de Barcelona.

Aunque iré informando por aqui, tendreis siempre la información más actualizada en el Facebook de la editorial.

Un saludo...de Toni Kudo...

viernes, 5 de febrero de 2010

Alex Robinson. El tercer grande.



No podía hablar de Peter Bagge y Scott McCloud y dejarme en el tintero (teclado) a Alex Robinson.
Lo que destacaré siempre de Alex Robinson es su capacidad innata para narrar y hacerle pensar al lector que alguna vez ha urgado en su cabeza y lo ha plasmado en el papel. Pocos autores son capaces de contarte una historia y, al ver la reacción de los personajes, hacerte pensar "Mira, este reacciona como yo cuando me pasó tal".

Tiene tres grandes historias publicadas aqui en España, todas de la mano (de nuevo) de Astiberri. Las historias son "Malas Ventas" "Estafados" y "Inolvidable". Todas son buenísimas historias pero, como ya he dicho, lo más sorprendente de Robinson es su capacidad para llegar al lector. No es un dibujante impactante, ni espectacular. Es más, su dibujo es más descriptivo y sencillo que otra cosa. Es lo que nos pasa a los que hacemos lo posible para dibujar lo mejor que podemos pero no damos más de si porque cada uno vale para una cosa.

Sin embargo, las páginas de este hombre no tienen desperdicio porque, aunque no sean páginas asombrosas ni anatómicamente perfectas (con un dibujo y entintado que, eso si, mejora con el tiempo), se bastan y sobran para explicarnos la historia. Una historia muy bien explicada. Con diálogos mordaces, líneas de pensamiento lógicas y humanas y con unas composiciones de página que van de la más normal de las normales en una escena tranquila o la más disparatada de las disparatas cuando la mente del personaje está tan ida que no ve nada. Y es que los pensamientos de sus personajes son capaces hasta de alterar la composición de las páginas.




En las tres historias que nos ocupan podemos comprobar que es un autor que le gusta contar lo que yo llamo historias urbanas o de "género real". Malas Ventas es la historia más antigua de las tres que nos ocupan, pero a mi es la que más me impactó. Tal vez sea porque fue la primera que leí del autor. O puede que sea porque al contar con unas 600 páginas a su favor llega un momento que los personajes (muy bien desarrollados) dejan de serlo para convertirse directamente en unos amigos sobre los que estás leyendo. La verdad es que, acostumbrado como estoy a buscar líneas de cómic fuera del comercial (igualmente excelente) era la primera vez que me encontraba con un autor que explicase historias de un género tan normal. No es por echarme flores, pero es un género del que solo me había visto a mi mismo escribir sobre el (en lo que al mundo del comic se refiere) ya que, si puedo, prefiero contar la historia de Alba y Juan intentando detener un asesinato en el Camp Nou que de Hellen y Jack en el estadio de los Yankees.






Aunque por supuesto, cuando yo voy Robinson ya vuelve, y mientras que yo necesito sucesos emocionantes con persecuciones y disparos para emocionar al lector, a Robinson le basta con un hombre que quiere dejar de fumar ("Inolvidable") o un artista al que se le ha ido la inspiración y no consigue componer ("Estafados") o simplemente, de un grupo de jovenes que buscan su sitio en la vida ("Malas Ventas")




Cuando recomiendo a Peter Bagge, me aseguro de decir que es genial, pero que es un género al que es mejor que al lector le guste experimentar y una narrativa a la que a lo mejor no está acostumbrado.

Cuando recomiendo a Scott McCloud me aseguro de que al que se lo recomiende sea autor de comic si es para leer sus libros, o de que le gusten las historias fantasiosas y divertidas bien explicadas con un punto de realismo si es simplemente un lector.

Cuando recomiendo a Alex Robinson no hace falta que me asegure de nada.

lunes, 1 de febrero de 2010

Scott McCloud. Comics sobre Comics




Siempre tengo en cuenta mis referencias y la documentación visual del material que me haya leído recientemente cuando estoy haciendo un cómic. Pero desde que leí el libro "Hacer Comics" de Scott McCloud que tener en cuenta lo que me he leído hace poco es más una cuestión de cortesía y de confirmar que lo que dice McCloud es cierto que otra cosa.
Y es que "Hacer Comics" debería ser material básico para cualquier autor de cómic que se precie. Por lo general, cuando abrimos un libro de cómo dibujar cómics acostumbramos a encontrar cuatro lecciones de anatomía, algunas muestras de expresiones faciales, un listado del tipo de planos que podemos utilizar....y poco más.


Sin despreciar en ningún momento este tipo de material, también necesario (especialmente para los no iniciados en el tema), los libros de Scott McCloud siempre van no uno, sino veinte pasos mas allá.

Siempre nos habla, y con un lenguaje muy cercano, de los entresijos del cómic, de como la mente del lector recibe lo que le queremos decir. Y cual es la mejor forma para hacerlo.

Tiene varios libros sobre el mismo tema, pero este que nos ocupa, es sin duda el menos filosófico y el más practico, ya que habla densamente del trabajo de campo en la elaboración de un cómic. McCloud no tiene problemas en trabajarse y darnos los ejemplos que haga falta de lo que trata de hacernos comprender, y lo consigue con creces.

El libro entra muy en materia en temas como las variaciones de estilo, de cuanto vale la pena dedicarle a una página, de aceptar nuestras limitaciones como autores sin que ello implique que no podamos contar grandes historias, de ritmo narrativo, de todo lo que tenemos que tener en cuenta para que el lector reciba el mensaje que tratamos de darle (desde el mismo dialogo de los personajes, hasta el orden de los encuadres y al lenguaje corporal y personal de cada personaje)...

Nos habla de como utilizar a nuestro favor todas las herramientas que se utilizan en un comic...y de los esfuerzos y utilidades que nos supondrá el utilizarlas. Si bien muchos autores deben entender eso (y muchos lo hacen) creo que es la primera vez que alguien plasma en el papel no la forma de dibujar, sino la forma de ser un profesional del medio (incluso de ser mero artista por diversión, como también lo contempla).


Lo curioso y lo grande de Scott McCloud, es que tiene más libros de como hacer cómics y sus connotaciones filosóficas que cómics en si. O al menos, de él yo solo conozco Zot. Una serie de entretenidas aventuras del personaje del mismo nombre (editado en españa por Astiberri, igual que el resto de libros de McCloud) que con el paso de los números se va volviendo cada vez más seria. La serie peca, sobretodo al principio, de inocente comparado con las historias que se leen hoy en dia. Podrá gustarte más o menos. Pero lo que nadie puede negar es que McCloud es un excelente narrador que no deja lugar para la duda en sus historias. Con acontecimientos siempre claros y bien explicados para el lector, que solo puede perderse en sus historias en el término de evadirse de todo hasta que termina de leerla.

El dibujo de McCloud, no es para nada virtuoso. No es anatomicamente espectacular. De hecho, es bastante sencillo. Pero como siempre digo, el dibujo es solo una de las herramientas del cómic. Para empezar que su dibujo no es para nada malo. Y además domina muy bien todo lo demás. Además de tener una imaginación desbordante y una inventiva inusual para componer páginas.

En el libro del que llevo un rato escribiendo, el autor anunciaba estar preparando una novela gráfica. Después de tantos años haciendo libros de comics sobre comics, tengo ganas de ver lo que nos ofrece con esa basta experiencia acumulada. Tanta experiencia, que si algún día tuviese la suerte de dar clases de comic, su libro se lo iban a empapar mis alumnos de pe a pa y a tenerlo presente cada vez que elaboren un proyecto de cómic. Recientemente he estado trabajando en "Tadashii", una serie abierta de acción policíaca y artes marciales, y en "Wo-Man" una serie humorística de superheroes con un humor limpio al mas puro estilo Superlopez. En ambas historias (completamente diferentes en todos los aspectos) los consejos de McCloud son aplicables y de agradecer que se tengan en cuenta. Así de útiles son. Así de sabio es el maestro de los cómics sobre cómics.

Estas son las dos primeras páginas de "Wo-Man" (o "Guo-Man", aun no lo he decidido). Tal vez dentro de poco, cuando hable de métodos de trabajo y esas cosas tal vez cuelgue algunas de Tadashii.
Para más información podéis ir a la página web de Scott McCloud

domingo, 24 de enero de 2010

Peter Bagge, artísta de un sólo género....¡Pero que bien lo domina!



Peter Bagge es un artista de esos que destaca. No porque tenga un dibujo virtuoso, o porque sus historias te hagan reflexionar sobre el sentido de la vida. No. Destaca sencillamente porque es único en su estilo y la referencia del mismo.

La editorial LA CUPULA ha (re)editado en los últimos años en ediciones integrales prácticamente la totalidad de la obra de Bagge para los que, como yo, hemos sido unos rezagados a la hora de descubrir a este autor.

Buddy y los Bradley, Odio, Apocalipsis Friki, Studds Kirby o Sudando tinta son todo ejemplos de historias de Bagge y de su enorme sello de identidad.

Llenos de defectos humanos y de actitudes politicamente incorrectas, los personajes de Bagge acostumbran a ser entrañables y muy carismáticos. Lógicamente, entra en los gustos de cada lector y sus preferencias el decidir con qué personajes se queda más y cuales prefiere. En mi caso, Buddy y todo el elenco de personajes que lo rodea es para mi de lo mejor de Peter Bagge.




Lo bueno de sus historias, es que siempre parece que Bagge sabe de lo que habla. Además, domina cosas nada sencillas de dominar para un autor de cómic. Aspectos en los que nadie acostumbra a reparar que son difíciles de tener en cuenta. Como por ejemplo, el paso del tiempo.

Ambiente en las calles, el cambio del cuerpo con pocos años de distancia, estilo de vestir por estatus social....son cosas que se dan por hechas que se dibujan con naturalidad. Nada más lejos de la realidad. No es nada fácil acertar en el estilo ideal para vestir de cada personaje, o en su forma de hablar, o en como interactuan unos con otros o en el lenguaje que utiliza cada uno. Para conseguir eso solo hay dos caminos: Pensar y documentarse mucho....o ser observador. Muy observador. Una esponja de forma natural. Yo me decanto por esto segundo. Sabiendo muy bien como plasmarlo sobre el papel.



Resumiendo. Peter Bagge es buen narrador como pocos. Con un dibujo completamente alejado de los tipicos estereotipos de anatomía, pero que ilustra sus historias perfectamente, además de deformar a sus personajes y darles unas expresiones que ya les gustaría a muchos saber plasmar en el papel.


Tengo que añadir que dentro del género underground, Peter Bagge podría decirse que es algo "light". Yo prefiero decir que más que underground es un artista que cuenta historias urbanas de gente no politicamente correcta necesariamente. Lo cual (como siempre bajo mi punto de vista) creo que da a sus personajes muchísima naturalidad, ya que no adoptan actitudes politicamente incorrectas porque el genero les haga actuar si o si de forma politicamente incorrecta.

Como acostumbro a hacer, recomiendo este tipo de comic, ya que es una de esas alternativas a las historias "oficialmente bien hechas" que leemos todos normalmente. Como ya he dicho alguna vez, consumo comic de superheroes puro y duro además de manga. Pero como amante del comic, me encantan las propuestas diferentes y las diferentes maneras de transmitir una historia cada uno con sus propias herramientas. Mi ejemplar de Studds Kirby dedicado por Peter Bagge así lo demuestra.

Para más información sobre los comics de Bagge podéis mirar en la página web de la cúpula o en la web del mismo autor.

domingo, 17 de enero de 2010

Una posibilidad entre mil: Otra forma más de hacer un cómic



¿Es posible hacer una novela gráfica cruda como la vida misma con un estilo de dibujo más propio del Cartoon Network que de una historia seria? Este es un comic de esos que afirma que si que es posible.
"Una posibilidad entre mil" nos cuenta la historia que vivieron sus autores, el matrimonio Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou, de Valencia, con los problemas de poca movilidad de su hija Laia causada por una hemorragia cerebral nada más nacer.

Esta historia demuestra también, que la belleza del cómic no consiste solo en el dibujo. Sin desmerecerlo, ya que es más que correcto, es pulido y agradable a la vista. Pero aquí queda patente algo que yo siempre digo: Que el dibujo es solo una herramienta más del cómic.

Espacios, ritmo narrativo, diálogos, monólogos internos....todo ello forma parte también de las herramientas para contar una historia y hacérsela llegar y sentir al lector. Y, esta historia en concreto, va sobrada en todos esos campos.

Tal vez por que es una historia no solo 100% real, sino vivida por los mismos autores, los diálogos entre personajes no tienen el tono habitual del resto de cómics que acostumbramos a leer, sino que utilizan léxico habitual de conversaciones que todos tenemos en el día a día.

Cualquiera diría que para leer una historia tan real....ya tenemos la realidad, que esto es cómic. A mi, personalmente, me gusta que me ofrezcan cosas diferentes a los tebeos de superheroes y el manga que acostumbro a consumir como norma general. Y también, que los autores hayan sabido aprovechar una experiencia amarga para convertirlo en algo bueno y compartirlo con quien tenga ganas de leerlo.